Cómo sobrevivir a mi familia esta Navidad (sin traicionarme a mi misma)

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La Navidad se llena del clásico comentario no solicitado:

“¿Engordaste?”, “¿Y el novio?”, “¿Por qué comes eso?”, “¿Vas a repetir?”.

Aunque se disfracen de chiste, estos comentarios son mecanismos de control sobre el cuerpo femenino.

Tocan heridas de vergüenza, comparación y autoexigencia que muchas aprendimos desde niñas.

Por eso duelen. Por eso activan tanto.