El Hombre Que Siempre Fue Refugio, Pero Nunca Tuvo Uno
Eras quien escuchaba, quien sostenía, quien llegaba cuando todo parecía caerse. Fuiste abrigo para otros, aunque por dentro el frío también te alcanzara. Esta experiencia no viene a exigirte nada. No necesitas estar listo, fuerte, ni disponible. Solo presente. Es un espacio donde tú también puedes detenerte, descansar y ser nombrado. Para hombres que ofrecieron contención al mundo… y que hoy están listos para recibir un poco de la que merecían hace tiempo.
Más información sobre quien creó el contenido
