Tres voces, una herida

Español

Hay historias que no deberían repetirse,

pero lo hacen cuando el dolor se calla y se esconde entre los años.

Este relato no busca generar lástima, ni exponer heridas ajenas,

sino dar voz a lo que durante mucho tiempo fue negado.

Mi madre, yo y mi hija compartimos algo que ninguna de nosotras eligió:

haber sido víctimas de abuso en la infancia.

Tres tiempos distintos, tres escenarios diferentes,

pero un mismo grito, una misma mirada,

y un mismo silencio heredado.

Decidí escribir este testimonio porque hablar nos libera.

Porque cuando una mujer rompe el silencio,

no solo sana ella:

también sana su linaje.

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