A buen juez, mejor testigo
A buen juez, mejor testigo es una obra escrita por José Zorrilla y publicada originalmente en 1838.
Esta vez Zorrilla nos cuenta a través de esta leyenda la historia de un hombre acusado injustamente de un crimen.
Lo que ocurre es que durante el transcurso del juicio, cuando todo parece perdido, un testigo inesperado interviene para revelar toda la verdad del caso. Lo inimaginable será descubrir quien es ese testigo en realidad...
La obra explora temas de justicia divina y moralidad, destacando la importancia de la verdad y la intervención divina en la justicia humana.
" Entre pardos nubarrones
pasando la blanca luna,
con resplandor fugitivo,
la baja tierra no alumbra.
La brisa con frescas alas
juguetona no murmura,
y las veletas no giran
entre la cruz y la cúpula.
Tal vez un pálido rayo
la opaca atmósfera cruza,
y unas en otras las sombras
confundidas se dibujan."