Al amanecer

todo el oriente,

y los Peces velados lo escoltaban.

Me volví a la derecha atentamente,

y vi en el otro polo cuatro estrellas

que sólo vieron las primeras gentes.

Parecía que el cielo se gozara

con sus luces: ¡Oh viudo septentrión,

ya que de su visión estás privado!

Cuando por fin dejé de contemplarlos

dirigiéndome un poco al otro polo,

por donde el Carro

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  • Detalles

todo el oriente,

y los Peces velados lo escoltaban.

Me volví a la derecha atentamente,

y vi en el otro polo cuatro estrellas

que sólo vieron las primeras gentes.

Parecía que el cielo se gozara

con sus luces: ¡Oh viudo septentrión,

ya que de su visión estás privado!

Cuando por fin dejé de contemplarlos

dirigiéndome un poco al otro polo,

por donde el Carro

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Carlos Mario Hernandez Perez
1 Año Hotmarter

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