Al fin tengo novio
El amor, como variable comercial, ha sido históricamente ineficiente. Basado en química orgánica (dopamina, oxitocina), sujeto a errores de juicio, tiempo perdido y bajas tasas de conversión.
En el siglo XXI, hemos corregido este defecto. El amor no es biología; es ciencia de datos. Una secuencia de inputs y outputs predecibles, medibles y, sobre todo, monetizables.