Antes de que nos ganen los días
Diseñé este pequeño espacio no para darles una fórmula mágica ni una lista de tareas obligatorias, sino para recordarles el valor de pausar juntos. Que este libro no sea un manual que leas a la carrera, sino el pretexto perfecto para apagar el mundo exterior, encender una conversación real y mirarse a los ojos un poco más seguido. Al final del día, los grandes amores no se construyen con eventos extraordinarios, sino con la constancia de los pequeños momentos compartidos.