Aplicación de la Terapia Eclesial en Santos de la Iglesia

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No hablaré de seres perfectos, ni de vidas impecables; te presento almas heridas que encontraron su camino a casa.

Los Santos no son una pintura quieta, ni un frio bronce, fueron carne y hueso como nosotros, sintieron el peso asfixiante de la angustia, el frio de la soledad más profunda. Lloraron, dudaron y se rompieron.

La Terapia Eclesial recoge algunos pedazos de esas almas heridas. A través de estás páginas mirarás las cicatrices de grandes santos, no para hurgar en su dolor, sino para descubrir el milagro que ocurrió en ellas y ahora está a tu alcance.

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