Carros, Camionetas y Trampas de baño (cómo filosofar sobre cuatro ruedas… y en la porcelana.
Si me dieran un peso por cada vez que he comparado la vida con manejar un carro, ya tendría mi propio concesionario. Y no, no es que quiera sonar a frase de taza de café, es que realmente creo que un carro te enseña más de la vida que muchas clases en la escuela.