Cuidar sin culpa a una persona con demencia

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En este taller hablaremos sobre ese lastre que me atravería a decir que todas las cuidadoras sentimos y es la culpa.

Veremos juntas a qué se debe ese sentimiento, qué tipos de culpa existen y, lo más importante, qué estrategias tenemos para poder gestionarla y hacer el cuidado un espacio más amable para nosotras también.

Porque si! Otra manera de cuidar es posible, una en la que abrazamos y aceptamos la culpa pero no nos conformamos y seguimos cuidando desde nuestro propio bienestar.

¿Quién puede dar si su vaso está vacio?

No te prometo que el camino vaya a ser fácil pero si te garantizo que juntas es mucho más llevadero.

Además te regalo una guía sobre emociones para que, igual que haremos con la culpa, puedas abrazar, aprender y gestionar todo lo que te está implicando a nivel emocional este proceso de cuidar.

Y recuerda: "Lo estás haciendo bien"

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