El Arte De la Mirada
La noche caía sobre la ciudad como una manta de terciopelo oscuro, salpicada por
luces que titilaban en el horizonte. El bullicio del tráfico se mezclaba con el murmullo
de conversaciones que escapaban de las terrazas de los bares. Entre el aire fresco y
el aroma a café recién molido, un lugar en particular parecía ajeno a todo lo demás:
Le Verre Rouge, un elegante salón de cócteles escondido en una calle poco
transitada. Allí, las copas tintineaban y las miradas decían más que cualquier
palabra.
Mostrar más