El Gallo de la Catedral
El Gallo de la Catedral es una de las leyendas más intrigantes del Centro Histórico de Quito: un guardián de cobre que no canta… vigila.
Allá arriba, en una de las cúpulas de la Catedral de Quito, hay una estatua de gallo hecha de cobre. De día parece solo un adorno antiguo, parte del paisaje de la Plaza Grande. Pero la leyenda cuenta otra cosa: que ese gallo no es cualquier figura, sino un justiciero que desprecia a los abusivos, a los prepotentes, a los que “pisotean al más débil” creyéndose intocables.
Dicen que a las 3:00 AM, cuando la ciudad está callada y solo quedan sombras y borrachos en la Plaza Grande, el gallo baja. No baja para asustar turistas. Baja para hacer justicia: persigue a los violentos, castiga a los que buscan pleito, y deja una advertencia invisible que se siente en la piel. Porque en Quito, incluso las estatuas tienen memoria… y algunas también tienen dientes.
Un relato corto, cinematográfico y perfecto para quienes aman las leyendas urbanas con un giro moral: aquí, el monstruo no es el gallo… es el abusivo.