El Hombre Que Sostuvo Todo, Menos a Sí Mismo

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Estuviste para todos. En lo urgente, en lo invisible, en lo que nadie más quería mirar. Fuiste hombro, guía, escudo. Pero en ese dar constante, tu propio centro se fue quedando sin abrigo. Esta experiencia no busca exigirte una nueva versión de ti. Solo te invita a sentarte contigo mismo, sin juicio. A mirar lo que quedó relegado, lo que pedía auxilio en silencio. Para hombres que están listos para darse, por fin, el lugar que siempre ofrecieron a los demás.