El místico ritual con alcohol y plantas de mi abuelo
Desde que tengo uso de razón, bajo la cama de mi abuelo había una botella llena de hierbas que, al destaparla, desprendía olores deliciosos. Recuerdo que ese líquido mágico me quitaba los dolores musculares. De niña, solía tener muchos calambres y dolores en las piernas, y frotarme con ese alcohol era un santo remedio. También alivió varios dolores de cabeza y malestares estomacales. No importaba lo que me aquejara, esa botella mágica de mi abuelo lo podía curar todo.