Conversaciones difíciles
La conversación que
postergas no desaparece.
Empieza a aparecer en la
distancia, la irritación y el
resentimiento.
Tal vez llevas semanas ensayando mentalmente. Imaginas cada respuesta, intentas
prever la reacción del otro y esperas el momento perfecto. Mientras tanto, el tema
crece por dentro.
Una conversación difícil no se vuelve segura por utilizar palabras bonitas. Se vuelve
más madura cuando llegas con una intención clara, regulas la intensidad, hablas de
hechos y sabes qué petición, límite o decisión necesitas comunicar.
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