Hábitos Atómicos
Es muy común sobrestimar la importancia de los grandes momentos definitorios y restarle valor a la realización de pequeñas mejoras
cotidianas. Con frecuencia, nos convencemos a nosotros mismos
de que un enorme éxito requiere una acción igual de relevante. Ya
se trate de perder peso, de establecer un negocio, de escribir un libro, de ganar un campeonato o de alcanzar cualquier otra meta,
nos presionamos para realizar una mejora que sea digna de convulsionar al planeta y de la que todo el mundo hablará.
Por otra parte, las pequeñas mejoras del 1% son hechos apenas
perceptibles. Pero a la larga pueden ser mucho más significativas.
La diferencia que las pequeñas mejoras pueden provocar es realmente sorprendente.
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