Jugos que sanan
El acto de vivir es, en esencia, un flujo constante de líquidos. Piénsalo por un momento: después de respirar,
ingerir líquidos es lo primero que todo ser humano hace al nacer. Es nuestro instinto más primario de
supervivencia, el combustible inmediato que reclama el organismo para encender sus motores.
No es una coincidencia. El cuerpo humano promedio está compuesto por un 65% de agua. Somos,
literalmente, agua que camina, piensa y siente. Dentro de este laboratorio biológico que habitamos, el agua
funciona como el principal solvente universal de toxinas, encargada de limpiar los filtros, transportar nutrientes
y mantener la chispa de la vida en cada célula
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