NUTRICIÓN Y AUTISMO - Nutri On
La nutrición en el autismo es clave debido a la alta prevalencia de selectividad alimentaria (rechazo por texturas, colores, sabores) y alteraciones sensoriales que dificultan una dieta equilibrada, pudiendo llevar a deficiencias nutricionales; una dieta natural, rica en frutas, verduras y proteínas, con eliminación de procesados y aditivos, es fundamental, junto con una rutina clara y apoyo profesional (nutricionista/médico) para abordar necesidades específicas como el calcio o la vitamina D, y gestionar desafíos como la intolerancia a ciertos componentes como gluten o caseína.
Desafíos nutricionales comunes
Selectividad alimentaria: Rechazo a texturas (mixtas, crujientes), colores, olores y temperaturas específicos.
Problemas gastrointestinales: A menudo asociados, pueden ser agravados por ciertos alimentos.
Deficiencias: La restricción lleva a falta de nutrientes esenciales como calcio y vitamina D, afectando huesos y salud general.
Recomendaciones dietéticas generales
Dieta natural y equilibrada: Priorizar alimentos frescos, frutas, verduras, carnes magras, huevos y grasas saludables (tipo mediterránea).
Evitar procesados: Reducir azúcares, aditivos, colorantes y alimentos ultraprocesados.
Rutina: Establecer horarios y lugares fijos para las comidas para dar seguridad.
Exposición gradual: Introducir alimentos nuevos lentamente, probando diferentes preparaciones, texturas y temperaturas.
Involucrar: Que la persona con autismo participe en la compra y preparación de alimentos.
Nutrientes y suplementos a considerar (con supervisión profesional)
Vitamina D: Mejora la atención y coordinación; se encuentra en pescados grasos, huevos, lácteos (si los tolera).
Calcio: Esencial para huesos fuertes, a menudo deficiente por rechazo a lácteos.
Oxalatos: Limitar alimentos ricos en oxalatos (espinacas, remolacha, cacao, trigo) si hay niveles altos, lo cual requiere suplementación de minerales como zinc y magnesio.
Suplementos: Suplementos (calcio, zinc, vitaminas) solo baj