INTELIGENCIA EMOCIONAL FEMENINA
Aprender a sentir sin perderte a ti misma
Ser una mujer emocional no es un defecto. Sentir profundamente, preocuparte por las personas que amas, ilusionarte, tener miedo, enamorarte o necesitar afecto forma parte de la experiencia humana.
El problema comienza cuando tus emociones empiezan a dirigir tu vida. Cuando el miedo a perder a alguien te hace aceptar cosas que no quieres. Cuando los celos te llevan a controlar. Cuando una discusión arruina todo tu día. Cuando necesitas que alguien te confirme constantemente que eres suficiente. Cuando confundes amor con sacrificio, paciencia con tolerancia al maltrato o independencia con incapacidad para necesitar a alguien.
La inteligencia emocional no consiste en dejar de sentir. Consiste en aprender a entender lo que sientes para decidir qué hacer con ello.
Una mujer emocionalmente inteligente puede sentir tristeza sin convertirse en víctima de su tristeza. Puede sentir celos sin espiar. Puede amar sin abandonarse. Puede expresar una necesidad sin exigir. Puede poner límites sin sentirse culpable. Puede decir "te amo" y también decir "esto no lo acepto".
A lo largo de estas páginas descubrirás que la inteligencia emocional comienza con una decisión sencilla pero poderosa: dejar de luchar contra tus emociones y empezar a escucharlas.
Porque cuando una mujer se conoce, deja de reaccionar automáticamente. Y cuando deja de reaccionar automáticamente, empieza a elegir.