Jesucristo, Nuestra Ciudad De Refugio
Las Escrituras presentan a Dios como el más alto y seguro refugio para el hombre,
presentan a Jesucristo como el único refugio para los pecadores, el único refugio
para los desconsolados y quebrantados de corazón; como el único refugio para los
desamparados; como refugio para el débil; refugio para los humildes y el único
refugio para los amargados de espíritu. Una y otra vez leemos en la Biblia pasajes
que declaran enfáticamente que no hay refugio como nuestro Dios (1 Sm 2:2).
Todo pecador puede correr a Jesucristo nuestra ciudad de refugio y alcanzar
salvación y perdón de pecados; todo desconsolado puede correr a Jesucristo
nuestra ciudad de refugio y hallar sanidad para las heridas de su alma; todo
desamparado puede venir a Jesucristo nuestra ciudad de refugio y alcanzar
comunión con Dios; todo debilitado puede venir a Jesucristo y ser renovado con
nuevas fuerzas; todo humilde de corazón puede correr a Jesucristo y ser levantado a
alturas espirituales; todo amargado y enlutado puede correr a Jesucristo y ser lleno
del gozo.