La casa de los espejos rotos
Pasé años siendo el reflejo de miedos ajenos en una casa de espejos rotos. Hoy, escribo mi propia historia y reclamo el territorio de mi alma.
Cuando el silencio de la casa se acallaba, descubrí que no estaba sola: un guardián de zafiro custodiaba mi voz. El azul es mi escudo y mi verdad es mi espada.