La Escuela de El Rincón
La Escuela de El Rincón (TEXTO-PDF)
Capitulo 2
“Los prejuicios enseñan tanto como los libros”
Llegué a la escuela a principio de junio de 2016. Mi madre había muerto un
mes antes; estaba abatido con mis hijos, asumiendo juntos la perdida, en San
Marcos Sierras. En mi casa de barro.
Un día me llaman de la Dirección General de Escuelas de Córdoba, un
hombre, preguntando si podía asumir un cargo al otro día, en la escuela de El
Rincón, a tres kilómetros de mi casa, como maestro de primer y segundo
grado.
Al instante pensé en mi madre y su ayuda invisible. Yo estaba sin trabajo,
haciendo changas de construcción natural, con mis hijos que criar, y mi vida
que hacer.
Así que acepté el milagro como una bendición. Al otro día estaba en el
Sarmiento- empresa de ómnibus- viajando con todos los niños, las maestras
y la directora hacia la escuela.
En el patio de la escuela me presentaron formalmente. En el aula vi que la
mayoría de mis estudiantes eran hijos e hijas de amigos míos, que no sabían
que yo era maestro. Una sorpresa para todos. Era la noticia esperada por
muchos padres y madres que impulsaban un cambio en la escuela.
Eran niños y niñas de primer y segundo grado, de seis o siete años, hermosos
y pujantes.
La nueva directora me conocía de años anteriores, cuando di un taller de radio
en la escuela y ella era entonces maestra.
Sabia de mi formación en medios y de mis inquietudes pedagógicas.
Me dio libertad para que investigue y desarrolle clases en las que me sentí
honesto conmigo mismo, frente a los niños y ante los ideales educativos que
comparto con muchos de los padres.
Aprendí sobre las entrañas del pueblo. Los grupos de habitantes. Las familias
detrás de los niños y los linajes que unen y separan a las familias. El
sentimiento reinante es el rencor y la admiración por algún suceso del pasado
que a unos atormenta y a otros enorgullece.
Los prejuicios enseñan tanto como los libros. Tanto es así, que cuando algún
hecho confirma una creencia, la conciencia ...