LOCO POR EMPRENDER
En la primavera de 1998, entré a una oficina pequeña y modesta en un vecindario común y corriente de Buenos Aires. Iba
a conocer a Wences Casares, un carismático veinteañero que
tenía una loca idea. Al salir, varias horas después, llevaba conmigo una de las lecciones más importantes que he aprendido
sobre emprendimiento: El respaldo más valioso que necesitas
para empezar cualquier empresa no es tu madre, padre, cónyuge, banquero ni amigo. De hecho, no es nadie más. Eres tú.
Y, de todos los que intentarás conseguir, tu respaldo es el más
difícil de obtener.
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