Calma Club: Un lugar al que volver.
Hay días en los que hacemos una cosa detrás de otra y, cuando por fin tenemos un rato libre, nuestra cabeza sigue funcionando como si todavía hubiera algo que resolver.
Por eso quiero crear un espacio diferente.
Un lugar al que podamos volver cada mes para bajar un poco el ritmo, coger nuestros rotuladores y dejar fuera todo lo demás durante un rato.
Aquí el lettering será nuestra forma de parar.
Cada mes encontraremos nuevas propuestas, clases y recursos para seguir aprendiendo y creando, pero sin convertirlo en otra obligación más.
No necesitamos tener buena letra.
No necesitamos sentirnos creativas.
Y tampoco necesitamos encontrar una tarde entera para nosotras.
Diez minutos pueden ser suficientes.
Diez minutos para cambiar el móvil por un rotulador.
Para dejar de pensar en lo siguiente.
Para concentrarnos en un trazo, una palabra o un pequeño proyecto.
Y poco a poco iremos consiguiendo algo que para mí es incluso más bonito que aprender lettering:
tener un hábito creativo al que volver cuando necesitemos bajar el ruido.
Aquí no venimos a producir más.
Venimos a hacer menos durante un rato.
A aprender.
A probar.
A disfrutar.
Y a crear simplemente porque nos hace bien.
Menos ruido. Más pausa. Más crear.
Estamos a una letra de la calma.