Ministerio de Niños ¿Cómo les enseño?
Ser maestro de Escuela Dominical es mucho más que ocupar un salón los domingos; es responder a un llamado divino. La iglesia puede organizar programas, repartir materiales y planear actividades, pero nada de eso tendrá fruto si no existen hombres y mujeres dispuestos a enseñar con pasión, amor y compromiso.
El maestro es un instrumento en las manos de Dios para moldear la vida de los niños, marcando su corazón con la Palabra desde la infancia. Cada lección enseñada es una semilla eterna que puede dar fruto en la adolescencia, juventud y aun en la vejez de quien la recibe.
Por eso, el ministerio de la enseñanza exige algo más que disposición: requiere convicción, integridad y visión
espiritual. El maestro debe tener clara su identidad y su perfil ministerial, porque de ello dependerá la calidad de su enseñanza y la influencia que ejercerá sobre sus alumnos.
En este libro estudiaremos qué significa ser un maestro llamado por Dios, qué dones y cualidades lo acompañan, y cuáles son los deberes permanentes que debe cultivar. Todo con un mismo propósito: que cada
maestro viva y enseñe como un verdadero siervo de Cristo.
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