-- Movimiento Consciente para Sanar tu Niño Interior
Dentro de cada persona existe una parte sensible, emocional y espontánea que conserva recuerdos, necesidades, deseos y emociones de la infancia. A esta parte solemos llamarla niño interior.
El niño interior representa nuestra capacidad de jugar, confiar, emocionarnos, sentir curiosidad, expresar lo que necesitamos y relacionarnos con el mundo de una manera auténtica.
A medida que crecemos, aprendemos a esconder ciertas emociones, a reprimir lo que sentimos o a adaptarnos para poder ser aceptados. Experiencias como el rechazo, la soledad, la exigencia, la crítica, la falta de afecto, el miedo o la necesidad de ser “fuertes” pueden dejar huellas profundas.
El cuerpo suele ser uno de los primeros lugares donde estas experiencias quedan registradas. Las emociones que no pudieron expresarse en la infancia muchas veces permanecen retenidas en forma de tensión, rigidez, cansancio, bloqueo o dificultad para relajarse. Por eso, cuando nos movemos de manera consciente, el cuerpo comienza a abrir espacios donde esas emociones pueden ser reconocidas, expresadas y transformadas. El movimiento será, en este sentido, una vía para la reparación emocional.