Mujer después de maternar
El primer choque con la realidad ocurre en el espejo. Durante nueve meses, el cuerpo es un santuario, un contenedor de vida que la sociedad celebra y protege. Sin embargo, tras el parto, ese mismo cuerpo se convierte a menudo en un territorio desconocido. La piel, la elasticidad y la energía ya no responden a los comandos de la voluntad previa; ahora responden a las necesidades del lactante o al agotamiento crónico.
Volver a sentirse mujer desde lo corporal implica desaprender la mirada crítica que ve "imperfecciones" donde hay historias de vida. Cuesta volver a habitar la sensualidad cuando el cuerpo ha sido puramente funcional durante meses. La transición de ser un "cuerpo para otro" a volver a ser un "cuerpo para sí misma" es quizás uno de los desafíos más íntimos y complejos.