RF JESUS NO ES EL PADRE
La afirmación «Jesús no es el Padre» es una idea central que aparece a lo largo de los relatos y las palabras que se le atribuyen, y que permite comprender su identidad y su misión de manera clara y coherente. Lejos de ser una contradicción o una afirmación compleja, se trata de una distinción que él mismo planteó en numerosas ocasiones, y que revela una forma de entender la relación entre lo divino y lo humano, basada en la diferencia, la comunicación y la unidad de propósito,
Desde el comienzo de su vida pública, Jesús se refirió a Dios como «el Padre», una expresión que no solo servía para nombrarlo, sino que establecía una relación específica y diferenciada. Nunca habló de sí mismo como si fuera ese Padre, ni actuó como si ocupara su lugar; al contrario, siempre situó su propia existencia y su labor en relación con él, como alguien que recibe, que aprende, que obedece y que revela. En muchas de sus palabras, dejó claro que él tenía un origen distinto y una función diferente: afirmaba que había sido enviado por el Padre, que hacía lo que el Padre le mostraba, que hablaba lo que el Padre le enseñaba y que dependía totalmente de él en todo momento. Frases como «El Padre es mayor que yo» o «No he venido por mi propia cuenta, sino que el Padre me envió» son ejemplos directos de esta distinción fundamental.