Trabajo sin salida - Cuando un empleo te quita en lugar de darte
Es domingo por la tarde. Has estado disfrutando con tu familia, con los amigos o simplemente haciendo lo que te gusta, y, de pronto, un sentimiento inquietante te llega, una sensación que le quita el sabor a tu día y la luz a tus ojos: es el fantasma del lunes por la mañana. Ese fantasma que bien conoces y ya no te espanta, pero que te está esperando para llevarte a ese callejón sin salida que ha sido tu trabajo desde hace ya demasiado tiempo. Un empleo que o debía ser temporal, o prometía mucho y no dio fruto; o quizá ya dio todo lo que tenía quedar. Es decir, un empleo que quizás antes estuvo lleno de alegría, entusiamos y hasta pasión, y que ahora lo sientes vacío. Vacío de propósito, vacío de sentido, vacío de futuro, y seguramente en esos y otros momentos te has preguntado, ¿esto es todo lo que hay?
Esta y otras preguntas son las que surge tras años de seguir el guion de nuestros padres, de nuestros maestros o de la sociedad: estudiar, buscar un trabajo de lo que estudiaste, trabajar duro, ascender... ¿pero y si no hay más adónde ir? ¿Y si esto ya no es lo que yo quiero? Estas preguntas esconden una verdad más profunda y dolorosa: “me siento atrapado”. Atrapado en una profesión que te roba la energía, en un puesto que ya no te desafía o, peor aún, en una carrera que sientes que nunca fue realmente tuya. Vives una vida que se ve bien en el papel, pero que se siente vacía por dentro. Y la parte más agotadora es fingir que no es así.
Si todo esto te suena conocido, incluso demasiado familiar, llegaste al lugar correcto.