Aceptación radical del cuerpo femenino
Como una mujer que regresa del descenso que la lleva de vuelta a su cuerpo, y en este acto de la recuperación, se remite no solo a su personal forma física,
ella encarna el carácter sagrado de lo femenino de todas nosotras.
Ella comienza a tener consciencia de sus necesidades.
A través de la nutrición consciente, hacer ejercicio, bañarse, descansar, sanarse,
hacer el amor, dar a luz, y la muerte nos recuerda la santidad de lo femenino.
La dimensión sagrada se materializa, y el alma de un ser humano, así como el alma de una cultura, no puede evolucionar si el cuerpo NO es recuperado y honrado.
Maureen Murdock
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